Proof of Work
El mecanismo de consenso que Bitcoin usa para añadir nuevos bloques. Los mineros compiten para resolver un rompecabezas computacional que requiere un enorme esfuerzo pero es trivialmente fácil de verificar. Esta asimetría es lo que hace que los ataques a la historia de Bitcoin sean prohibitivamente costosos.
La Prueba de Trabajo es el mecanismo de consenso que utiliza Bitcoin para acordar el estado de la blockchain sin una autoridad central. Para añadir un nuevo bloque, un minero debe resolver un rompecabezas computacional: encontrar un número (el nonce) que, combinado con los datos del bloque y sometido a hash con SHA-256, produzca un resultado por debajo de un valor objetivo. Esto requiere miles de millones de intentos de prueba y error y un enorme esfuerzo computacional, pero la solución puede ser verificada por cualquier nodo en menos de un segundo.
Este diseño crea una poderosa propiedad de seguridad económica. Para reescribir el historial de transacciones de Bitcoin, un atacante necesitaría rehacer toda la prueba de trabajo para el bloque objetivo y cada bloque posterior, más rápido que la red honesta añade nuevos bloques. El coste de tal ataque escala con el hashrate total de la red — a medida que más mineros participan y la red se fortalece, el ataque se vuelve más costoso. Por eso la seguridad de Bitcoin aumenta con el tiempo a medida que crecen la adopción y el hashrate.
La Prueba de Trabajo requiere un consumo energético significativo, que se discute regularmente. Los mineros tienen incentivos económicos para buscar la electricidad más barata disponible, que proviene cada vez más de fuentes de energía varada o renovable. El gasto energético es el coste intencional que hace confiable al sistema: cada bloque representa un gasto de recursos del mundo real que no puede ser falsificado ni deshecho.